En días en que nuestra educación alcanza nuevos e insospechados niveles de mala calidad para el nivel de desarrollo que supuestamente hemos alcanzado, es necesario mejorar la calidad de la educación de manera urgente. La falta de profesionales en el área de educación, ya sea por profesores destacados o por falta de profesores de especialidades especificas (como es el caso de la Física), nace la idea de incluir a profesionales de otras áreas, como ingenieros, agrónomos, periodistas, etc. Puedan realizar clases en niveles de enseñanza media o básica.
Las experiencias positivas que se ha logrado en algunos colegios con la incorporación de profesionales ajenos al área de la pedagogía, podrían ser un punto a favor de esta iniciativa, ya que especialistas como estos, son ávidos conocedores de una ciencia en particular, como por ejemplo los ingenieros agrónomos comprenden muy bien cómo funcionan los sistemas naturales, ecosistemas, clima, etc. Al igual que biólogos para las ciencias naturales o ingenieros para las matemáticas, etc… lo que los convertiría en ideales para esa clase de materias, siendo posible que dirijan cursos tales como ciencias naturales, química o algún otro ramo o taller afín.
Sin embargo, esto no siempre es así, ya que existen casos en que los profesionales no están capacitados para enseñar de la mejor manera a jóvenes de educación media y menor aun a niños de básica, debido a que pueden no poseer el “toque” necesario para transmitir ideas o conocimientos a niños inquietos o que no están interesados en aprender su materia. Estando estos profesores acostumbrados a niveles universitarios o similares, siendo a veces los no más apropiados para realizar estos trabajos, ya sean por la impaciencia o alta demanda que estos requerirán de sus alumnos.
Si bien la idea de la “Ley General de Educación” planea ingresar profesionales de distintas disciplinas al sistema educacional chileno, es necesario discriminar a los posibles profesores, ya sea mediante una prueba, test o perfil sicológico, para así determinar las habilidades que estos posean para enseñar de estos profesionales. No todos son aptos para enseñar o que posean las habilidades necesarias para un puesto de la relevancia que es ser profesor.
En conclusión, si bien es positivo el ingreso de profesionales al mundo de la pedagogía, se hace necesario realizar una preselección y posterior clasificación según aptitudes. Así, los más idóneos podrían enseñar a cursos de básica y otros a enseñanza media, excluyendo a quienes no tengan los conocimientos necesarios (tanto técnicos como pedagógicos) o que no tuviesen una motivación real por la educación. Esta ley promete una mejora al sistema educativo, pero esto sólo se hará realidad si se norman correctamente las aptitudes necesarias por los postulantes a los cargos.
Por Dino Bonatici.
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